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En Sevilla, hablar en la calle, puede costarte muy caro |
Hablar puede salir muy caro en Sevilla. La Policía Local de esta ciudad multó este verano a cuatro personas, 100 euros a cada uno, por estar "charlando en el silencio de la noche", tal y como aparece en la notificación que han recibido hace pocos días.
Victoria, de 38 años e Isabel, de 35, se encontraban con dos amigos más, "tomando el fresco" en una de esas calurosas y largas noches de julio. Charlaban "en un tono normal", sentados en un banco, a 47 metros de la vivienda más cercana.
Vieron como cuatro coches patrulla irrumpían, como viene siendo habitual, en la peatonal plaza de la Alameda, una zona de marcha de la capital andaluza. Primero desalojaron un banco cercano, para luego acercarse al grupo denunciado, al que le exigieron que se dispersaran. "No lo entendíamos, puesto que no estábamos consumiendo bebidas" (prohibido en Andalucía desde hace dos años), explica Victoria. "¿Por qué tenemos que irnos?", preguntó Elena "en un tono muy tranquilo" a los agentes. Su ‘rebeldía', la de pedir una explicación convincente, les costó cuatro multas, que pensaban "que no iban a llegar nunca", pero hace pocos días recibieron la notificación en casa.
Hoy mismo presentaron las alegaciones correspondientes ante la Policía Local. "Con la excusa de combatir el botellón están vulnerando el derecho de reunión, o simplemente el derecho de poder estar tranquila sentada en un banco de mi barrio", sentenció indignada Elena.
A vueltas con la "ley antibotellón"
Desde que el Parlamento de Andalucía aprobara la ley 7/2006, conocida como Ley Antibotellón, el 24 de octubre de hace dos años, los conflictos entre jóvenes y Policía Municipal, responsable de aplicar la norma, no han sido pocos, especialmente en la Plaza de la Alameda .
Según aseguró ayer la Asamblea por el Uso del Espacio Público en un comunicado, este hecho "no es aislado", y denuncian que los fines de semana, en esta zona de Sevilla, se da una situación "de estado de sitio" y hay establecido "un toque de queda". "Nos preguntamos cuántas de estas absurdas sanciones o cargas policiales indiscriminadas hacen falta para acabar con esta situación".
Versión municipal
Según la versión ofrecida ayer por el Ayuntamiento de Sevilla , la Policía Local interpuso esa noche cinco sanciones, todas ellas por el consumo de bebidas alcohólicas", aunque desde la delegación de Seguridad Ciudadana aseguran que investigarán estos hechos. Aunque hay que decir que el Ayuntamiento sule mentir sobre este tema con mucha frecuncia.
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Y seguimos a vueltas con el botellón |
Creo que ya todos conocemos la problemática originada por el llamado botellón: conflicto entre el derecho al descanso y al ocio. El Ayuntamiento de Sevilla nunca supo que hacer con el tema: durante años lo olvidó, y con la entrada en vigor de la Ley Antibotellón, así es como es conocida, el Consistorio disfrazó a su Policía Local de antidisturbios y los mandó a barrer las calles. Para más sufrimiento esto:
El Ayuntamiento ha comprado tres furgones blindados para la Policía Local especialmente destinados al servicio antibotellona, un microbús para el transporte de los agentes y un vehículo de carga para las mercancías intervenidas. Además se ha abierto otro expediente para adquirir dos furgones más, pero de momento no se cuenta con la relación de puestos de trabajo para este cometido. Hasta que no culmine el proceso de la plantilla que estará destinada a estas actuaciones, los nuevos vehículos policiales no se pueden utilizar porque los agentes tienen que realizar estudios especializados para emplear el material antidisturbio. El Ayuntamiento se justifican diciendo que de la Alameda sólo se reciben pocas llamadas al 112 por las botellonas a partir de la una de la madrugada, mientras que en otros puntos de la ciudad se registraron avisos vecinales por este motivo desde las diez y media de la noche. (Diario de Sevilla). Miedo me da que doten de nuevos materiales antidisturbios a los locales, que entre otras, no tienen competencias en cuanto a orden público, aunque sí tengan las competencias en la mal llamada Ley Antibotellón. Y sé bien de lo que hablo, hace ya más de un año sufrí los porrazos y patadas de varios policías locales, mientras yo estaba en el suelo, tan sólo por haber participado en una protesta de forma pacífica. Sé que resulta difícil de creer, pero es así. Si ese día vienen con ganas de dar, darán.
Mientras ahora los vecinos vuelven a la carga y dicen que no se aplica la ley en su barrio, y llevan razón, no se aplica a ciertas horas, pero sí a otras, además de una manera vejatoria para los que usan el espacio público en ese momento, lo usen de forma más o menos responsable, pero lo usan. Y razón no les falta, ya que me da coraje ver como la gente deja la basura de su botellón, pero también es verdad que los vecinos que más se quejan suelen ser los menos afectados, pero su naturaleza porculera y mediática les puede. Pongo como ejemplo lo que me comentaba hace pocos días un amigo, que fue dueño de un conocido bar gay de la Alameda: "Me cerraron el bar dos veces, debido a las constantes denuncias de un vecino. Fui un día hablar con él, ya que sobre todo su vivienda no estaba próxima al bar, (no estaba pared con pared). Al poco de comenzar a hablar el vecino me lo dijo claro: "es que yo no puedo permitir que mi nieta vea a dos hombres besándose".
La Asamblea por el Uso del Espacio Público lanza hoy, un poco tarde debido al burocrático y poco efectivo método de pasar una nota de prensa por asamblea, una nota de prensa denunciando nuevas agresiones en esta zona del Casco Antiguo Norte de Sevilla. Copio la nota:
La madrugada del pasado sábado 7 de junio, según los testimonios de testigos presenciales que se han puesto en contacto con nuestra asamblea, la Policía Local volvió a actuar contra concentraciones de gente las proximidades de la Alameda de Hércules con la excusa de disolver a los grupos de personas que beben en la calle. La realidad es que, como venimos denunciando desde hace más de un año, se aplican con violencia contra toda persona que se encuentre en su camino, creando una situación de pánico e inseguridad. Desde las primeras agresiones, en la zona de la Alfalfa en diciembre de 2006, hasta ahora, se han interpuesto múltiples denuncias de ciudadanos y ciudadanas, llegando a intervenir el Defensor del Ciudadano pidiendo cuentas al ayuntamiento por las desproporcionadas intervenciones. En este caso, según los testigos, los agentes se emplearon con porrazos, empujones y amenazas contra un grupo de jóvenes que ya se alejaban de la zona, que recibieron varios golpes en las piernas, glúteos, costado, brazos y hasta en el cuello. Cuando varios viandantes recriminaron la actitud a los policías y pidieron su identificación a través del número de placa, éstos respondieron con más gritos, amenazas y empujones.
Esta actuación policial no es aislada, el pasado 17 de mayo otra desproporcionada intervención de la Policía Local con material antidisturbios se saldó con al menos un herido de consideración, J.A.F, con un brazo roto y diversas contusiones. Esta persona no se encontraba consumiendo alcohol sino que simplemente regresaba a su casa en las proximidades de la calle Hombre de Piedra, aunque en el caso que lo hubiera estado haciendo, tampoco estaría justificada una actuación tan desmesurada. Además durante los fines de semanas anteriores se han producido más intervenciones policiales de este tipo en las que la Policía Local ha disuelto violentamente concentraciones de jóvenes en virtud de la llamada Ley Anti Botellón. Es de señalar que durante estas actuaciones los agentes desalojaron a todos los viandantes, ya estuvieran consumiendo bebidas o no, violando de esta forma el derecho de reunión. Ante cualquier intento de dialogo o mediación, la actitud de los agentes de policía, según las personas presentes, siempre es amenazante y agresiva, actuando con el rostro cubierto y negándose en todo momento a identificarse a través de su número de placa. El 13 de junio es el último de los incidentes del que tenemos noticia, en el que una mujer nos relató como fue retenida cuando iba camino de casa de una amiga, agarrada fuertemente por el brazo, tratada de forma maleducada y amenazada con que estaba detenida e iba a pasar una mala noche, llegando otro de los agentes a hacer comentarios sexistas a su amiga.
Desde la Asamblea por el libre uso del espacio público queremos denunciar estas actuaciones desproporcionadas que violan derechos fundamentales, criminalizan a toda la que se encuentre en la calle a determinadas hora y además exceden las competencias atribuidas a la Policía Local. Exigimos el cese de estas actuaciones por parte de la Policía Local y la depuración de responsabilidades políticas al Ayuntamiento de Sevilla, al que hacemos responsable de estas actuaciones y de las que pueda haber en un futuro.
En definitiva. El Ayuntamiento no sabe como solucionar este conflicto, ni lo sabe ahora ni nunca lo ha sabido. La alternativa del botellódromo, o una zona acotada en La Cartuja para hacer botellón, debería estar ya construido, pero ni está empezado. Por otro lado muchos jóvenes simplemente se preocupan por hacer botellón, sin cuidar es espacio público. Es bastante común ver a muchos jóvenes y no tan jóvenes, corriendo como cucarachas y escondiéndose cuando llega la Policía. Eso sí, llevando consigo sus botellas y vasos de plástico para seguir bebiendo, sin preguntarse nada más ni querer tener muchas comidas de tarro.
Por otro lado están, estamos, los que queremos pasear un rato, tomarnos algo en un bar, o simplemente sentarnos en la plaza a charlar, o a beber, pero hacer de forma responsable, con sentido común, sin tener la necesidad de sentir un escalofrío cuando vemos llegar los furgones de unos Policías más chulos que un ocho, desagradables, mal educados y a veces violentos. Vale, tal vez todos los policías no son iguales, pero a fin de cuentas se tapan los posibles delitos o faltas unos a otros.
Ante tales abusos sólo queda una cosa: denunciar, denunciar una y otra vez. Intentar buscarse testigos. Si te agrede la Policía intenta quedarte con los teléfonos de los que hayan visto la agresión. Si ves la agresión, intenta grabarla con móvil o cámara. A un ciudadano normal le cuesta el doble ser creído por un juez respecto a un policía.
En fin, a usar el espacio de forma responsable, y a no aguantar abusos policiales. Saludos
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¿La calle es de todos? |
Sevilla está sufriendo en los últimos años una gran transformación urbanística, en especial el centro de la ciudad. Pero el modelo de ciudad que se está construyendo, ¿es el que queremos? Cada vez el centro de Sevilla se asemeja más a un gran centro comercial. Menos bancos donde sentarse, menos terrazas abiertas por la noche donde sentarse hasta bien entrada la madrugada para aliviar el calor (entrada en vigor de la llamada ley antibotellón). Ah, por cierto, el sábado pasado hubo de nuevo varios detenidos en la Alemeda por parte de la Policía Local, para variar. Ya contaré un poco más en cuanto me entere bien de lo que pasó.
Mientras os dejo con este video, de una acción que se hizo hace un par de domingos, con la intención de reclamar el espacio público. La revolución de las mesas camilla
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A vueltas con el botellón |
Este email lleva circulando una semana. La Asamblea por el Uso del Espacio Público se desvincula de la convocatoria, aunque la apoya.
De los primeros sitios donde se ha visto colgado el email ha sido en los foros de la policía local. ¿Será un convocatoria trampa? Esta noche lo descubriremos
¿ESTÁS EN CONTRA DE LA LEY ANTIBOTELLÓN?
¿CREES QUE NOS CRIMINALIZA A LOS JÓVENES?
¿CREES QUE EL AYUNTAMIENTO DEBERÍA OFRECER ALTERNATIVAS ANTES QUE ELIMINAR EL BOTELLÓN?
¿CREES QUE ES JUSTO QUE EN CUALQUIER BAR COBREN PRECIOS EXCESIVOS POR UN CUBATA?
SI CREES QUE LA LEY ANTIBOTELLÓN ES UNA CHAPUZA MÁS, SI QUIERES PROTESTAR PORQUE NO TIENES UN ESPACIO LIBRE PARA LA DIVERSIÓN.. .
ACUDE EL PRÓXIMO JUEVES 8 DE NOVIEMBRE, A PARTIR DE LA MEDIA NOCHE, A LA ALAMEDA DE HÉRCULES EN SEVILLA PARA REALIZAR UNA BOTELLONA ESPECIAL Y REIVINDICATIVA
ACUDE CON BEBIDAS NO ALCÓHOLICAS, ASÍ SERÁ IMPOSIBLE QUE PUEDAN IMPEDIR UN "MACROBOTELLÓN PROTESTA"
POR UNA SEVILLA DONDE TE PUEDAS DIVERTIR SIN QUE TE TENGAS QUE HIPOTECAR , ACUDE Y MANDA ESTE E-MAIL A TODOS TUS CONTACTOS
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"Estoy deseando que montéis el lio. Yo tengo mi pipa" |
He estado en la concentración en las puertas del juzgado. Finalmente el detenido no será conducido hasta esta tarde, a las 4 de, hora a la que se convoca otra concentración en el Prado de San Sebastián.
Los testigos coinciden en destacar que un policía dijo frases tan escalofriantes como estas: "estoy deseando que monteis el lío, yo tengo mi porra y mi pipa"
Nota de prensa que resume muy bien lo ocurrido hasta ahora:
En la noche de ayer, mientras la policía local procedía a desalojar de muy malas maneras una de las terrazas de la Alameda, se produjo un cruce de comentarios que acabó con un joven detenido de forma irregular.
En el momento de su "detención", los agentes fueron interpelados por una abogada colegiada, a la que aseguraron que no estaba siendo detenido, sino retenido y trasladado a comisaría supuestamente para identificarle (no llevaba identificación). Al llegar a comisaría, poco después, familiares y amigos, se enteraron que efectivamente había sido detenido, sin que se le leyeran sus derechos y sin argumentos, y que había sido acusado de atentado a la autoridad y resistencia.
Aprovechamos para denunciar la actitud chulesca de la policía local, que mientras desalojaban la terraza hacían comentarios como "estoy deseando que monteis el lío, yo tengo mi porra y mi pistola" ó "te vas de aquí por que me sale de los cojones".
Cuando son las 12 de la mañana, este joven sigue en comisaría y aún no ha pasado a disposición judicial. Asistido por su abogada, al menos se ha comprobado que no ha sido agredido en comisaría como en otras ocasiones.
Denunciamos la actitud inadmisible de esos funcionarios públicos, una vez más, y denunciamos la impunidad con la que cuentan para detener, multar y agredir.
Por ello, convocamos una CONCENTRACIÓN DE REPULSA, hoy sábado, a las 16.00, en las puertas de los juzgados del Prado de San Sebastián.
LA CALLE ES DE TODXS
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Urgente, pásalo. Detenido anoche en la Alameda. Reflexión |
Después de ver publicada esta noticia en varios medio sevillanos, hoy el periódico Público la da también, esta vez a nivel nacional, la Policía Local Sevillana detuvo a un joven, de nuevo de forma injustificada.
Un amigo me lo ha comentado por la calle, y cuando he llegado a casa tenía este mensaje: Compañero secuestrado anoche por la policía sin tan siquiera leerle sus derechos.urgente¡ Concentración hoy (sábado), a las 11 de la mañana en la puerta de los juzgados del prado¡¡¡Pásalo
Sevilla, en especial la zona de la Alameda, vive desde hace un año, desde que se aprobó la ley antibotellón, un estado policíal excesivo, subrealista y criminal. El gobierno de PSOE e Izquierda Unida miran para otro lado cuando se trata de la incompetencia y abusos de la Policía Local.
Ya basta, estamos cansados. No somos criminales, somos jóvenes. Si el botellón genera problemas, esta no es una solución. Porque la represión jamás será la solución. No podemos pagar las incompetencias políticas, que durante años han dejado que un problema a los vecinos se convierta en un motivo de conflicto así. Es ahora, y de una manera irresponsable, cuando un problema de años lo quieren solucionar, más bien erradicar, en cuestión de nada de tiempo.
Los Ayuntamientos ya tenían herramientas, ordenanzas, para haberlo solucionado. Perro muchos de estos consistorios han tenido que necesitar una ley que le permita solucionar las cosas a palos. Eso sí, su parte de construir un botellódromo, ante la que estoy en contra, se la saltan a la torera y son tan inútiles como para no haber habilitado una zona para quien quiera hacer botellón.
Desde este humilde blog, exijo que se abra una investigación en la policía local sevillana, como ya exigió el defensor del Ciudadano, y a cuya orden hizo oídos sordos el PSOE, desligitimando de esta manera esta figura de protección de los derechos de los sevillanos.
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El sillín de bici salta a los medios |
La escandalosa noticia del sillín de bici salta a los medios. Hoy la Agencia EFE da el siguiente teletipo:
01/11/2007 11:55
SEV-SUCESOS-MULTA
La Policía multa a un joven por riesgo de usar el sillín de su bici como arma
Sevilla, 1 nov (EFE).- La Policía Local de Sevilla ha multado a un joven por el riesgo de que utilizase el sillín de su bici como arma, durante un incidente cuando los agentes intentaban evitar las concentraciones de jóvenes para hacer "botellona".
Según han informado a Efe los afectados, el incidente ocurrió en la noche del pasado 29 de septiembre en la Alameda de Hércules, cuando la Policía se incautó del sillín y abrió una denuncia por "Ocupación de armas ilegales o sin justificar documentación", que tiene una multa aparejada de hasta 700 euros.
El propietario sostiene que llevaba el sillín en la mano sin intención de agredir a nadie, sino que siempre lo hace porque "es extremadamente fácil sacarlo" de su ubicación en la bici y de esta manera evita que se lo roben.
Pese a ello, la Policía abrió un expediente en el que da cuenta de la ocupación de "un sillín de bicicleta negro con vástago metálico".
"Preguntado por qué portaba el arma, responde que lo hacía para evitar su sustracción", precisa el documento policial.
El incidente comenzó cuando la Policía Local intentaba disolver a un grupo de jóvenes que se agolpaban a la puerta de un bar y el denunciado salió del local, con su sillín en la mano, para interesarse por unos amigos que se habían enzarzado en una discusión con los agentes.
Según este joven, la Policía interpretó su intervención como una una actitud agresiva, por lo que pidió la identificación a todo el grupo y se incautó del sillín, diciendo que "podía agredir a un compañero con él", sostiene el denunciante.
En su denuncia, que ha colgado en el blog de la Asamblea por el Libre Uso de los Espacios Públicos, el joven asegura que unos días después acudió a recuperar su sillín en el depósito de armas de la Policía, donde le dijeron que "no se encontraba allí".
Los miembros de la Asamblea afirman que disponen de grabaciones de teléfonos móviles con el desarrollo del incidente
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Sillín de bici como arma de destrucción masiva 2 |

Hace cosa de un mes salía de un bar de la Alameda. Como de costumbre, por desgracia, la Policía Local andaba por allí 'vigilando' e intimidando al personal. Como es también de costumbre saqué mi móvil al ver que se formaba algo de revuelo.
Todo había empezado porque un Policía se sintió amenazado al ver que un chaval llevaba el sillín de su bici en la mano, pensando que con ese objeto podía agredirle. Grabé este cutre-video en el que poco se pude apreciar, y que ya colgué en el blog, con el mismo título que hoy "Sillín de bici como arme de destrucción masiva". En el video poco se puede ver, pero puedo dar fé de lo que pasó, y desde luego no es la versión de la Policía.
Bueno, pues sorprendentemente al chaval del sillín le ha venido una multa por tenencia ilícita de armas¡. Esto no es más que el reflejo de la locura que vive Seviilla desde que se aprobó la Ley Antibotellón, aplicada por los incompetentes de los Policías Locales sevillanos.
Difundamos esta noticia y pongamos entre todos en evidencia a la Policía Local y al Ayuntamiento de Sevilla.
Más información sobre este sucesos en el blog de La calle es de todxs
Aquí os pongo una carta escrita por el dueño del sillín:
Carta escrita por el dueño del sillín
DONDE QUIERA QUE ESTÉ, MI SILLÍN ES MÍO.
La noche del sábado 29 de septiembre salí por la Alameda de Hércules como hago habitualmente. Fue poco antes de las dos de la mañana, creo recordar, cuando pedí una última cerveza en la barra de un bar. A continuación me asomé al exterior para ver como la policía local se introducía entre la multitud, que habitualmente se agolpa en la puerta del bar, y les conminaban a dispersarse.
Sin alarmarme demasiado, pues este espectáculo viene siendo habitual en los últimos meses, había ya decidido quedarme dentro del local para terminar mi cerveza. No obstante, inmediatamente después, vi desde el interior del bar como un conocido mío se enzarzaba en una discusión con algunos agentes de la policía. La conversación parecía subir de tono y vi como tres agentes cogían a mi amigo y se lo llevaban contra su voluntad. Inmediatamente abandone mi cerveza en el local y salí con la intención de preguntar por que se lo llevaban, otro amigo tuvo la misma idea que yo. Nos acercamos a los agentes y antes de que pudiéramos decir nada, estos reaccionaron de forma histérica contra nosotros sacando las porras y diciendo que nos tranquilizaramos, a lo que respondimos que estábamos perfectamente tranquilos. En ese momento un policía local me pidió que le entregara el sillín de mi bici, y no fue hasta ese momento en el que caí en que todavía tenia dicho sillín en mi mano.
Yo utilizo la bicicleta para ir a todas partes, también para ir a trabajar o para salir a la Alameda un sábado por la noche. Diría que mi bicicleta no es mala, y mi sillín es bastante bueno, caro y cómodo. Además se da la circunstancia de que el sillín de mi bici tiene “abrefácil”, por lo que es extremadamente fácil sacarlo. Dicho esto es evidente que no acostumbro a dejar mi bicicleta aparcada en la Alameda los sábados por la noche con el sillín puesto. Era por temor a que me robasen el sillín de la bici por lo que lo llevaba en la mano.
Mientras la policía me quitaba el sillín y nos identificaba, parece que ya habían soltado y multado a mí amigo. También mientras esto sucedía otros conocidos se acercaron a ver lo que pasaba. Una vez nos identificaron nos soltaron y empecé a pedir mi sillín. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que no me lo iban a devolver. Pregunté por que me lo habían quitado y me dijeron que ellos no sabían “si yo iba a agredir a un compañero con él”. Les expliqué tranquilamente la razón por la que llevaba el sillín en la mano, sin embargo el policía que había sustraído mi sillín estaba patéticamente nervioso, entupidamente irritado y no atendía a razones. Mientras se llevaba el sillín yo y los conocidos que se habían acercado nos enzarzamos en mil y una discusiones con la policía local a nuestro alrededor.
Cuando volvió le dio un papel a un compañero suyo que identifiqué como una multa. Tal era la cobardía de este sujeto que ni siquiera se atrevía a mirarme a la cara mientras me ponía su estúpida multa. Cuando vi el documento de “ocupación de armas” que me entregaba me enfadé. Me negué a firmarlo y cuando me lo dio hice una bola de papel y lo tiré al suelo. En seis años con esa bici no me habían robado ni una tuerca. Le hice saber al policía el poco respeto que me podía inspirar el cuerpo al que pertenecía si, después de mucho tiempo sacando el sillín de mi bici para que no me lo quitara un amigo de lo ajeno, era finalmente la policía quien me lo iba a robar. Tras algunos minutos más de inútil discusión lo dejamos por imposible y abandonamos la escena del crimen.
Valga decir que por llevar el sillín en la mano se me va a imponer una sanción administrativa de hasta setecientos euros, que por supuesto recurriré; y que el sillín, todo parece indicar, no me va a ser devuelto y permanecerá en el deposito de armas de la policía local de Sevilla, justo entre las catanas y las ametralladoras. Dicen que en Sevilla hay muchos robos, sin embargo en los diez años que llevo en esta ciudad solo me ha robado la policía local.
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Sillín de bici como arma de destrucción masiva |
Me hice la promesa de escribir a diario en este blog. En estos días no actualicé, pero he estado ocupado intentando mejorar mi cultura bloguera. Me hice una cuenta flickr y otra en youtube. Las fotos no las consigo subir, pero sí este vídeo. No ha sido fácil: convertirlo de formato, intentar editarlo (algo que ya no pude).
El sábado pasado, sobre las dos de la mañana en la Alameda de Hércules, tuve que salir ya de un bar por una calor asfixiante y un aire irrespirable, fruto de la gran concentración de gente que intenta tomarse una copa encerrados en bares pequeños, hechos a la medida para utilizar su terraza. Vamos, lo que viene siendo tomarse una copa en Sevilla de toda la vida.
Pero desde el pasado diciembre la ley antibotellón ha puesto cerco a todo bicho viviente que intente estar en la calle. En muchos casos las agresiones por parte de la Policía Municipal a ciudadanos que estaban en la calle ha sido la tónica general de prácticamente de casi todos los fines de semana.
Pero bueno, ya habrá tiempo de dedicar un post a todo esto. En el blog de la calle es de todos hay infinidad de información así como otros vídeos.
Bueno, a lo que iba. Que cuando salía de un bar me encontré esta escenita. Como de costumbre, y como hace otra mucha gente, lo primero es sacar el móvil y grabarlo, por si es necesario usarlo como prueba en un juicio. La policía local tiene a sus espaldas más de 20 denuncias por agresiones por la aplicación de la ley antibotellón.
Finalmente la situación se relajó. Lo que ocurrió fue que la policía pasaba entre la gente congregada en el bar sirenas cuando vieron a un chico sacar el sillín de su bici, algo que se suele hacer cuando dejas la bicicleta, para que no te lo roben. Pero un policía local, uno con gafas y pequeñito, muy agresivo y que ya ha agredido a otras personas, pensó que quitaba el sillín para agredirlos. Esta vez no fue a más, pero otras veces han sido varios los heridos. Y hablo desde la experiencia, haciéndome responsable de todas mis hechos.
Las competencias en aplicación de la ley son de los ayuntamientos, por tanto la policía local la ejecuta. Pero hay momentos, como este y otros muchos donde la concentración de gente es grande, en los que se convierte en un tema de orden público, que ya compete a la Policía Nacional y no a la local. Y este punto ya está reconocido por la propia fiscalía y juzgados, que ante la denuncia de la Plataforma pro derecho al descanso al Ayuntamiento por desviar llamadas de vecinos sobre el botellón a la Policía Nacional, dio la razón al Ayuntamiento por la cuestión de la competencias y no la admitió a trámite. Igual que un Nacional no puede poner multas de tráfico, un local no está preparado para usar material antidisturbios por ejemplo, aunque ellos llevan sus escudos y cascos. Incluso policías locales han lanzado sus porras contra gente que salía corriendo, todo profesionalidad.