Me hice la promesa de escribir a diario en este blog. En estos días no actualicé, pero he estado ocupado intentando mejorar mi cultura bloguera. Me hice una cuenta flickr y otra en youtube. Las fotos no las consigo subir, pero sí este vídeo. No ha sido fácil: convertirlo de formato, intentar editarlo (algo que ya no pude).
El sábado pasado, sobre las dos de la mañana en la Alameda de Hércules, tuve que salir ya de un bar por una calor asfixiante y un aire irrespirable, fruto de la gran concentración de gente que intenta tomarse una copa encerrados en bares pequeños, hechos a la medida para utilizar su terraza. Vamos, lo que viene siendo tomarse una copa en Sevilla de toda la vida.
Pero desde el pasado diciembre la ley antibotellón ha puesto cerco a todo bicho viviente que intente estar en la calle. En muchos casos las agresiones por parte de la Policía Municipal a ciudadanos que estaban en la calle ha sido la tónica general de prácticamente de casi todos los fines de semana.
Pero bueno, ya habrá tiempo de dedicar un post a todo esto. En el blog de la calle es de todos hay infinidad de información así como otros vídeos.
Bueno, a lo que iba. Que cuando salía de un bar me encontré esta escenita. Como de costumbre, y como hace otra mucha gente, lo primero es sacar el móvil y grabarlo, por si es necesario usarlo como prueba en un juicio. La policía local tiene a sus espaldas más de 20 denuncias por agresiones por la aplicación de la ley antibotellón.
Finalmente la situación se relajó. Lo que ocurrió fue que la policía pasaba entre la gente congregada en el bar sirenas cuando vieron a un chico sacar el sillín de su bici, algo que se suele hacer cuando dejas la bicicleta, para que no te lo roben. Pero un policía local, uno con gafas y pequeñito, muy agresivo y que ya ha agredido a otras personas, pensó que quitaba el sillín para agredirlos. Esta vez no fue a más, pero otras veces han sido varios los heridos. Y hablo desde la experiencia, haciéndome responsable de todas mis hechos.
Las competencias en aplicación de la ley son de los ayuntamientos, por tanto la policía local la ejecuta. Pero hay momentos, como este y otros muchos donde la concentración de gente es grande, en los que se convierte en un tema de orden público, que ya compete a la Policía Nacional y no a la local. Y este punto ya está reconocido por la propia fiscalía y juzgados, que ante la denuncia de la Plataforma pro derecho al descanso al Ayuntamiento por desviar llamadas de vecinos sobre el botellón a la Policía Nacional, dio la razón al Ayuntamiento por la cuestión de la competencias y no la admitió a trámite. Igual que un Nacional no puede poner multas de tráfico, un local no está preparado para usar material antidisturbios por ejemplo, aunque ellos llevan sus escudos y cascos. Incluso policías locales han lanzado sus porras contra gente que salía corriendo, todo profesionalidad.

